Recepción e identificación
Cada muestra con un código único desde que entra, ligado al paciente y al médico que la solicitó. La mayoría de los errores graves de un laboratorio no son de método: son de identificación.
Casi todos los laboratorios llegan al mismo punto: el cuaderno y la hoja de cálculo dejaron de alcanzar, alguien entregó un resultado con el nombre equivocado y nadie sabe cuántos reactivos quedan hasta que se acaban. Esta guía explica qué debe cubrir un sistema de información de laboratorio, cómo se cambia sin parar la operación y qué preguntas conviene hacer antes de firmar.
Un LIS —sistema de información de laboratorio, por sus siglas en inglés— es el software que acompaña a la muestra desde que entra hasta que el resultado sale firmado. No es un expediente médico ni un sistema de facturación, aunque se conecte con los dos: su unidad de trabajo no es el paciente, es la muestra.
Un sistema de clínica está hecho para una consulta: paciente, cita, diagnóstico. Un laboratorio necesita otra cosa: una muestra con su código, su estado, su método, su validación técnica y su trazabilidad. Cuando se intenta llevar un laboratorio con un sistema de clínica, lo que falla siempre es lo mismo: la trazabilidad y el control de calidad.
Un laboratorio que aspire a acreditarse bajo ISO 15189 tiene que poder demostrar quién hizo qué, cuándo y con qué equipo, y que el resultado que salió es el que se validó. Eso es exactamente lo que un LIS registra. Aunque la acreditación no esté en los planes de este año, comprar pensando en ella evita cambiar de sistema dentro de dos.
La forma útil de evaluar un LIS no es comparar listas de funciones, sino seguir una muestra real por el laboratorio y ver qué pasa en cada punto.
Cada muestra con un código único desde que entra, ligado al paciente y al médico que la solicitó. La mayoría de los errores graves de un laboratorio no son de método: son de identificación.
Recibida, en proceso, validada, entregada. Si para saber dónde está una muestra hay que preguntarle a alguien, el sistema no está haciendo su trabajo.
Por prueba, con sus rangos de referencia y sus unidades. Los valores fuera de rango deben verse distintos sin que nadie tenga que fijarse.
Un resultado no sale porque esté capturado: sale porque alguien con criterio lo liberó. El sistema debe registrar quién validó y cuándo, y no permitir entregas sin ese paso.
En PDF con el formato del laboratorio y por el canal que el paciente use. Entregar por WhatsApp es cómodo y legítimo, siempre que el envío sea al número registrado y quede constancia.
Existencias con lote y vencimiento, y registro de los controles corridos. Es lo primero que pide una auditoría y lo último que suele estar ordenado.
La diferencia entre un laboratorio que transcribe resultados a mano y uno que no es la interfaz con los analizadores. Un equipo conectado envía sus resultados al sistema sin que nadie los teclee, y con eso desaparece toda una familia de errores.
La pregunta concreta para el proveedor es si ya conectó ese modelo de equipo, no si «se puede conectar». Casi todo se puede conectar; lo que cuesta tiempo es la primera vez con un equipo que nadie ha visto. Conviene llevar a la reunión la marca y el modelo de cada analizador.
Si el laboratorio es pequeño y sus equipos no tienen salida de datos, la interfaz no es urgente: primero conviene ordenar la recepción, la validación y la entrega, que es donde están los errores que el paciente sí percibe.
El miedo razonable no es al software nuevo: es a quedarse sin atender un martes por la mañana. Por eso una migración sensata nunca es un cambio de un día para otro.
Lo primero que se carga son las pruebas del laboratorio con sus métodos, unidades, rangos de referencia y precios. Ese catálogo es el corazón del sistema y casi siempre está a medias en la hoja de cálculo actual; ordenarlo es la mitad del trabajo y hay que hacerlo con el bioquímico, no con el proveedor solo.
Se trabaja con los dos sistemas a la vez durante unos días, con volumen real. Es incómodo y vale la pena: ahí aparecen los casos que nadie contó, como la prueba que se envía a un laboratorio de referencia o el paciente que llega sin orden.
No todo el histórico tiene que migrar. Lo que se necesita es poder consultar resultados anteriores de un paciente; muchas veces basta con migrar los últimos años y conservar el resto exportado. Migrar diez años de datos sucios cuesta más que el sistema.
Para un laboratorio clínico de Guatemala, en la enorme mayoría de los casos conviene un producto existente: lo que hace un laboratorio se parece bastante entre laboratorios, y desarrollar desde cero un sistema que ya existe es gastar de más. Nuestro producto propio para esto es NexaLab LIS, con módulos por tipo de laboratorio y primer mes gratis.
Cuando el laboratorio tiene un proceso que ningún producto contempla —un convenio de referencia con reglas propias, un flujo industrial, una integración con el sistema de un hospital— o cuando el volumen justifica automatizar algo muy específico. Lo razonable entonces es producto para lo común y desarrollo a medida solo para lo particular.
Si el laboratorio procesa pocas muestras al día, una persona lo hace todo y no hay planes de acreditarse, un sistema puede ser prematuro. La señal de que ya no alcanza es concreta: cuando alguien tuvo que llamar a un paciente para corregir un resultado ya entregado.
Los sistemas de producto se contratan por suscripción mensual y su precio depende del número de usuarios, del volumen de muestras y de los módulos que se activen; NexaLab publica sus condiciones y ofrece el primer mes gratis. Un desarrollo a medida es otra conversación: esta guía explica qué mueve ese precio.
Sí, pero no es el mismo módulo. Un laboratorio de aguas, de suelos o de control de calidad industrial comparte el recorrido de la muestra pero cambia en métodos, normas y formatos de informe. Conviene contratar el módulo de su tipo de laboratorio y no adaptar el clínico.
Sí, y es lo que la mayoría de los pacientes prefiere. Lo importante es que el envío sea al número registrado del paciente, que el informe vaya en PDF y que quede constancia de a quién se entregó y cuándo. Un resultado es un dato sensible: la comodidad no puede costar la confidencialidad.
Es la pregunta correcta y conviene hacerla antes de firmar. Un laboratorio no puede dejar de recibir muestras porque falló la conexión: debe existir una forma de seguir recibiendo e identificando muestras y de sincronizar después. Pregunte cómo se resuelve, no si pasa.
Deben estarlo por diseño: accesos por usuario con permisos distintos para recepción, técnico y quien valida; registro de quién vio y modificó cada resultado; y respaldos. Pregunte dónde se alojan los datos y quién más puede verlos; si la respuesta es vaga, es una señal.
El LIS que usamos nosotros y qué resuelve en cada etapa.
Si al final hace falta construir algo que ningún producto cubre.
Conectar analizadores y enviar resultados a otros sistemas.
Con su catálogo de pruebas, sus métodos y sus equipos podemos mostrarle el recorrido completo de una muestra en su laboratorio antes de que contrate nada.
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