Precios y existencias al instante
El agente responde con el precio y la disponibilidad del producto tal como están en el catálogo cargado, incluyendo presentaciones y equivalencias. Si un artículo no existe, lo dice; no lo inventa.
En una ferretería el negocio se pierde en la pregunta más común: «¿cuánto cuesta y lo tienen?». El vendedor está atendiendo mostrador, el WhatsApp acumula treinta mensajes y el cliente ya compró en otro lado. La respuesta a esa pregunta puede ser automática, salir del catálogo real y terminar en un pedido.
Una distribuidora mediana recibe cientos de consultas de precio al mes. Cada una consume la atención de alguien que también tiene que despachar, cobrar y cuadrar.
El agente responde con el precio y la disponibilidad del producto tal como están en el catálogo cargado, incluyendo presentaciones y equivalencias. Si un artículo no existe, lo dice; no lo inventa.
Toma varios productos con sus cantidades, arma el total y lo manda ordenado. El cliente recibe una cotización clara en el mismo chat en el que preguntó.
Pregunta la dirección, identifica la zona, aplica el costo de envío y confirma el pedido con todos los datos que el despacho necesita para salir sin llamar de vuelta.
Las condiciones y precios de mayoreo se manejan aparte de los de mostrador. Una cotización grande se detecta y pasa al vendedor que la tiene que cerrar.
Cuando el sistema de inventario lo permite, el precio y la existencia se leen de ahí y dejan de mantenerse en dos lugares. Es una integración estándar para nosotros.
El pedido puede terminar en un documento tributario electrónico emitido contra el certificador, sin volver a escribir los datos en otro portal.
La parte difícil de este sector nunca es la conversación: es el catálogo. Muchas ferreterías tienen los precios en una hoja de cálculo con nombres inconsistentes, tres formas distintas de escribir la misma marca y presentaciones que solo el dueño sabe interpretar.
Lo primero, entonces, es ordenar ese catálogo: nombres, presentaciones, equivalencias, precios de mostrador y de mayoreo. Ese trabajo sirve para todo lo demás, no solo para el agente: sirve para el sitio web, para el sistema de inventario y para que dos vendedores coticen igual.
Con el catálogo en orden, el agente de Dilo puede contestar todo el día, y lo que exceda su alcance (un proyecto grande, un crédito, una devolución) lo traspasa a la persona indicada con el contexto ya recogido.
Se recibe la lista de productos como esté (hoja de cálculo, exportación del sistema, PDF) y se normaliza. Aquí se definen precios, zonas y qué debe traspasarse a una persona.
Se conecta el WhatsApp del negocio y se prueba con consultas reales del historial: las preguntas que ya hicieron los clientes el mes pasado.
El agente contesta con el equipo revisando. Las correcciones de las primeras dos semanas son las que más mejoran el resultado final.
Si el inventario o la facturación pueden conectarse, se conectan. A partir de ahí el precio vive en un solo lugar y el pedido no se vuelve a escribir.
Sí. La lista se puede cargar y volver a cargar cuando cambie; ese es el caso más común. Si su sistema de inventario permite consultarlo, mejor todavía: el precio se lee de ahí y ya no hay dos versiones.
Sí, si el catálogo lo distingue. Se identifican los clientes con condiciones especiales y el agente responde con la lista que corresponde; el resto recibe precio de mostrador. Las excepciones grandes las sigue autorizando una persona.
Lo dice con claridad y, si está configurado, ofrece la alternativa equivalente que sí hay. Además queda registrado: al final del mes se ve qué le pidieron que no pudo vender, que suele ser información de compras muy valiosa.
En la mayoría de los casos sí. Depende de qué permita ese sistema: API, base de datos accesible o archivos de intercambio. Lo verificamos antes de cotizar, porque eso define el alcance real.
La atención por WhatsApp con Dilo empieza en Q490 al mes. La normalización del catálogo y las integraciones con inventario o facturación se cotizan por separado, según el tamaño del catálogo y lo que permita cada sistema.
Facturar cada venta con FEL sin cambiar de sistema.
Cotizar por WhatsApp sin tener a alguien pegado al teléfono.
Conectar inventario, punto de venta y contabilidad.
El mismo inventario con receta, crónicos y recompra de por medio.
Mándanos tu lista de precios como la tengas. Te decimos qué hace falta para que el WhatsApp conteste solo y qué se puede conectar con tu sistema actual.
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